Si buscas un lider para cambiar el mundo, mírate al espejo

Todoterreno en pantano
 

Las portadas de los periódicos rezuman preocupación por la reciente elección de un presidente americano que afirma que el cambio climático es un mito. Que si cumbres del clima en la Tour Eiffel, que si fotos y sonrisas por un “pacto” descafeinado que al final, y como todos los pactos sobre este tema, acabó no siendo verdaderamente vinculante… Hay por las redes un vídeo en el que el comisario por el clima y la energía, Miguel Arias Cañete, hablando un nítido español en inglés, explica el papel de la UE en todo esto. Por otro lado se leen noticias de que  el 2016 apunta a superar el record del 2015 en la elevación de las temperaturas…

En medio de todo este montaje climatístico me pregunto: ¿dónde quedan las medidas contra una de las principales causas de la catástrofe que se nos avecina, la ganadería intensiva?

No es un tema exclusivo para los “veganistas” “animalistas” “ecologistas” y demás “istas” que pretendemos preservar el medio ambiente, este tema más bien lo sacó a colación la FAO (La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) recordándonoslo unos años más tarde Leonardo di Caprio en su famoso documental “Cowspiracy”. La FAO hizo en el año 2006 un informe denominado  “Livestock’s Long Shadow” (“La Larga Sombra del Ganado”) en el que explica que un 70% de la superficie agrícola se utiliza para la ganadería (sí, el 70% de los cultivos se lo come el ganado) – lo cual explica también, dicho sea de paso, por qué sin ganadería intensiva habría alimentos para todos los habitantes del planeta-. El informe expone que la ganadería tiene un papel importantísimo en la deforestación y en la degradación del suelo. Además, y es lo que muchos no saben o si lo saben lo omiten, la ganadería no sólo influye en el efecto invernadero a través de la deforestación, sino también por sus emisiones, que constituyen un 18 % del total del CO2 emitido. Para hacerse una idea, la ganadería intensiva produce más emisiones de efecto invernadero que todo el tráfico mundial.

La ganadería intensiva produce más emisiones de efecto invernadero que el tráfico 

El ministerio del medio ambiente alemán había hecho un plan para llevar a cabo lo decidido en la conferencia del clima de París en el que decía que hasta el 2050 el consumo de carne había que reducirlo según “los consejos de la sociedad alemana para la alimentación”. La cancillería, sin embargo, ha tachado ese apartado del plan (¡cuán poderosa tiene que ser esa industria!), a pesar de que consejeros procedentes del mundo científico habían explicado en un informe que para la protección del clima es imprescindible disminuir el consumo de alimentos de origen animal. Los investigadores exigen, entre otras cosas, la eliminación de las ayudas económicas a los productos cárnicos y lácteos. Los expertos también exigen para la agricultura la reducción de las inmensas cantidades de nitrógeno procedentes de los excrementos animales, las cuales asfixian literalmente el suelo.

Si en Alemania, un país de Europa en el que el veganismo está experimentando un crecimiento exponencial, hacen eso ¿qué haremos en España al respecto? ¿A parte del comisario europeo Cañete, hay alguien español que se ocupe de este tema? Ni siquiera Greenpeace se hace eco. Creo que no hay que mirar a Trump para alarmarse de que el problema sigue teniendo una brecha sangrante. 

Mantengamos los ojos bien abiertos, hablemos todo lo posible sobre el tema (sin presionar), no votemos a nadie que no presente soluciones, preguntemos en nuestros ayuntamientos, exijamos en la cantina alternativas veganas,  y sobre todo, hagamos público todo lo posible lo que está ocurriendo. Nos engañan, pero si cada uno de los que nos hacemos conscientes del tema cambiamos nuestra actitud, también a la hora de comprar, no comprando por ejemplo en negocios  que también ganan su dinero vendiendo carne subvencionada por nuestros bolsillos, podremos mover algo. Sigo pensando que no somos verdaderamente conscientes del inmenso poder del consumidor.

Porque es así, si buscamos un líder que nos saque del embrollo, no serán ni Trump, ni Macron, ni los alemanes, ni Cañete. El líder que nos va a sacar del embrollo le tienes delante, en el espejo.

Fuentes: http://www.fao.org/3/a-a0701s.pdf “Livestock’s Long Shadow” 2006 FAO. Freiheit für Tiere 1/2017. Lo que se ve y se oye.

Imagen de Rudolpho Duba  / pixelio.de

 

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